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Prevención de Riesgos

De infractor de tránsito a delincuente

19-12-2008

Gerónimo Bonavera

Durante este año he tenido oportunidad de conversar con alrededor de mil estudiantes secundarios de los dos últimos cursos del ciclo sobre las consecuencias impensadas por no respetar las distintas normas que rigen la circulación vial.  Estos jóvenes pertenecen a más de una veintena de escuelas radicadas en las provincias de Santa Fe y Buenos Aires y la gran mayoría de  ellos se mostró sorprendido cuando, sin que se lo esperaran, en el medio del debate, les pregunté si “alguno había pensado que podría convertirse en delincuente en cualquier momento de su vida”

Evidentemente, tras la sorpresa, la respuesta unánime no se hizo esperar y casi a coro manifestaron que no y algunos mostraron su desconcierto porque la había soltado en el medio de una charla-debate sobre la prevención para disminuir la inseguridad vial.

Estamos en vísperas de las fiestas de fin de año y ante la inminente necesidad de tomarnos un descanso tras un año que nos tuvo a mal traer a todos. Las vacaciones están a la vista y la tragedia acecha como ocurre cada verano.

En este contexto me parece oportuno trasladar aquella pregunta que recibieron los jóvenes, a todos los hombres y mujeres, que utilizando medios de locomoción motorizado, aprovecharán los próximos meses para desplazarse por rutas y ciudades de nuestro país en busca del merecido descanso y el imperioso reencuentro familiar.

Antes de que cada lector de esta nota ensaye una respuesta autosuficiente, sugiero que primero me permita introducirlo en un concepto preventivo pocas veces utilizado en materia de seguridad vial.

Concuerdo con los lectores que nadie que se precie persona de bien, intentará convertirse en delincuente en forma deliberada, pero sin embargo, analizando como manejamos autos, motos y colectivos en nuestras vías de circulación, es probable que alguno termine siendo considerado legalmente un delincuente, en los términos de nuestro Código Penal.

Delincuente, según el diccionario, es aquel que viola la ley.  Simplemente eso. La violación de la ley tipifica figuras que son denominadas delitos. Los hay de distinto tipo y características. Desde el punto de vista de la siniestralidad vial nos posicionaremos en aquellos referidos a quienes provocan muertes y lesiones.  Estos delitos son punibles con penas de prisión, de cumplimiento efectivo –o sea entre rejas- o condicional cuando se cometen sobre las personas, a tal punto que el referido Código Penal tiene un Capítulo dedicado a Delitos contra la vida y otro dedicado a Lesiones.

Se preguntará el lector, a esta altura, adonde quiero llegar con mi razonamiento. Es tan sencillo: lo que quiero demostrar,  todos lo obviamos en la creencia de nuestra suficiencia al comando de un vehículo y la subjetiva convicción de que somos los mejores conductores y además dueños de una sagacidad y  destreza que nos permite no respetar las condiciones elementales de circulación, sobre todo en las rutas en tiempos de vacaciones. Alguna vez escuchó aquello de “a mi no me va a pasar”, o acaso el lector se lo cree. De cualquier forma intentaré demostrarle qué fino es el pincel que traza la línea que convierte a un infractor de tránsito en un delincuente, con el agravante emocional que esa autosuficiencia puede transformarlo en victimario de sus seres más queridos.

Cuando analizo las crónicas policiales de los diarios que se publican en Internet en nuestro país puedo comprobar –el lector también puede hacerlo ingresando a el Archivo de Siniestros Viales de
www.concienciavial.org.ar – que en la mayoría de los casos en los cuales los siniestros de circulación generan víctimas fatales y/o lesionados de suma gravedad, los protagonistas han cometido una falta de tránsito de las clasificadas como graves, siendo estas acciones la causa principal de las colisiones o vuelcos.

Las faltas más comunes podemos enumerarlos sin lugar a equivocarnos: adelantamiento en curvas; adelantamiento en zonas prohibidas, señalizadas en la calzada con doble línea amarilla; conducción a exceso de velocidad; intentos de adelantamiento de varios vehículos a la vez –que además no guardan la distancia de frenado entre ellos-; exceso de pasajeros en los vehículos que le quitan maniobrabilidad al conductor; adelantamiento en puentes; distracciones del conductor por cansancio, falta de concentración –hablar por celular o tomar mate- o fatiga que generan mordidas de banquinas y vuelcos consecuente; falta de respeto a la prioridad de paso en los cruces de rutas a nivel; no llevar las luces bajas encendidas durante las 24 horas; conducir pegado al vehículo que lo precede; correr picadas; manejar después de haber bebido alcohol; manejar en zona de niebla, nieve o lluvias fuertes sin tomar las debidas precauciones.

Agregue el lector las demás que se le puedan ocurrir, para mi estas son suficientes para llamarlo a reflexionar cuando salga de fiesta o de vacaciones, sobre las acciones que no debe emprender.

Ahora bien, estas son faltas graves, que de ser detectadas por la autoridad de control, seguramente merecerán un sanción administrativa de multa, pero si a consecuencia de ellas el infractor provoca un siniestro cuyo resultado son personas muertas o heridas, dejan de ser simples infracciones graves de tránsito, para transformarse en homicidios o lesiones, que pueden ser calificados como culposos o dolosos según se demuestre que no pudo o sí pudo el conductor representarse las consecuencia de su accionar irrespetuoso de las normas de circulación y sin embargo actuó como si no le importara.

El conductor que provocó los daños mencionados sobre las vidas de las personas involucradas en el siniestro, será imputado del delito de homicidio o lesión en un hecho de tránsito.  La ley, de oficio, lo considera un delincuente, pues le imputa un delito y como tal deberá enfrentar el proceso judicial debiendo probar su inocencia o asumiendo la condena que indique la sentencia en caso de ser probada su culpabilidad en las muertes o lesiones graves producidas a las víctimas.

Debemos concluir que casi siempre un delito de tránsito se origina en la comisión, por parte de algún usuario de la vía pública, de una falta grave a las reglas de circulación.

Por lo tanto, como les dejaba como corolario a los estudiantes mencionados al comienzo del artículo, quiero invitar a los adultos que van a emprender sus necesarias y merecidas vacaciones, que tengan presente que para transformarse en un delincuente, sólo es necesario circular con imprudencia e impunidad por las rutas y calles.

De cada uno depende lograr el objetivo planeado de descanso en este verano. La vanidad, la soberbia y la omnipotencia al comando de un vehículo, puede no sólo arruinarle las vacaciones, sino convertirlo en el delincuente que nunca pensó podría llegar a ser, con el agravante de que evitará ser imputado si como conductor le toca fallecer en el siniestro, o, de tener la suerte de sobrevivir, afrontar que entre las víctimas de su imprudencia pueden estar sus seres queridos.

Sea prudente, piense que es más lindo aparecer en los diarios en las Secciones de Sociales y Turismo, que en las de Policiales. De cada uno depende. Felices vacaciones y mejor retorno.


Gerónimo Bonavera

PROFESION: Contador Público Nacional

Antecedentes profesionales:
En el ámbito judicial, ha sido Interventor judicial de empresa de transporte urbano de pasajeros; y Perito técnico control contable en causas judiciales penales, civiles y comerciales.
En el ámbito privado, se ha desempeñado como Reorganizador de empresas y Asesor contable impositivo.
En el ámbito público, fue Auditor Externo del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe
En el ambito privado, ha desarrollado su carrera laboral dentro de la actividad administrativo contable, en importantes empresas, ocupando Jefaturas, Gerencias, hasta la Gerencia General.
Es autor de:
"Cambio de Sistemas Administrativos. Etapas cronológicas de la transición." Editado en la serie de "Documentos para la Discusión de Políticas Públicas" por la Fundación para la Integración Federal, filial Rosario. Octubre 1995. (D.N.D.A. N* 81833)
 “La vida en una señal”. Didáctica sobre el aprendizaje de señales de tránsito. Inscripta D:N.D.A. 2004.

En el Area de Seguridad Vial:
Miembro titular del Consejo Provincial de Seguridad Vial en representación del Ministerio de Educación (2000/2003).
* Asesor -Coordinador de Programa Políticas y Sistemas de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial de la Subsecretaría de Transportes de la Provincia de Santa Fe (2004/2007)
* Profesional a cargo del Registro Provincial de Antecedentes de Conductores (REPAC) de la Provincia de Santa Fe. (2007/2008)

En Organizaciones No Gubernamentales:
* Fundador y Vicepresidente de la Asociación Civil PROTEJAMOS LA VIDA (Rosario)
* Fundador y Presidente de la FUNDACIÓN  CONCIENCIA VIAL (declarada de interés público por Decreto Provincial Nº 3056/01)

Otras actividades:
* Creador del Programa Conciencia Vial en Internet:
www.concienciavial.com.ar (marzo 2000)
* Investigador social de accidentes de tránsito en la Argentina a través de la Hemeroteca de la Fundación Conciencia Vial (aproximadamente 50.000 artículos periodísticos desde 1998 en adelante.
*Coordinador de la encuesta organizada por la Fundación para la Integración Federal (FUNIF) sobre “El
Tránsito y la Vecinales de Rosario” (1999)
* Apoyo al Proyecto del Defensor del Pueblo de Santa Fe propiciando “la inclusión de la figura del querellante en el Código Procesal Penal de la Provincia”(1999)
* Coordinador del Programa Ayuda a las Víctimas de Accidentes de Tránsito:        
www.concienciavial.org.ar 
* Coordinador del Curso “La conciencia vial en la Educación”
* Donación de Dos alcoholímetros DRAGER al Ministerio de Gobierno de la Provincia de Santa Fe dentro de la Campaña 500 Voluntarios para el Control de Alcoholemia en Rosario. (2001)
* Asesor del Consejo Federal de Seguridad Vial como miembro de la Fundación Conciencia Vial.
* Organización de la jornada: “Autocontrol” en el Puerto de Cultura Rosario, dependiente del E.N.A.PRO.
* Propuesta al Ministro de Educación de La Nación, Profesor Filmus, sobre la función del docente en la disminución de accidentes de tránsito, tramitada por expediente 7146/06 en agosto de 2004.
* Autor del Proyecto: “Formar capacitadores en Educación Vial.”
* Organizador del Registro Provincial de Antecedentes de Conductores y Tránsito (REPACyT) de la Provincia de Santa Fe.
Ha publicado trabajos de investigación, ha sido entrevistado por medios periodísticos escritos y ha participado de programas televisivos de formación de conciencia vial.
Es autor de notable cantidad de Artículos periodísticos publicados en diversos medios escritos de la Provincia de Santa Fe:
Ha participado activamente en Encuentros, Congresos, Talleres, Workshops, nacionales e internacionales, tanto sobre temas de su profesión contable como sobre el tema de seguridad vial.
Ha sido y es Disertante en numerosas Jornadas y Conferencias relativas a la actividad contable como  a la seguridad vial y prevención.   
Ha recibido notables reconocimientos de distintos medios, instituciones públicas y privadas.
 

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