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Desarrollo Profesional

Una época cargada de desafíos

17-11-2006

Gastón Minardi

El principal desafío actual al liderazgo proviene de vivir en una época cargada de desafíos que se suceden uno tras otro velozmente. En un contexto desordenado y caótico, el líder debe construir capacidad organizacional y gestionar el cambio. Y esto solamente se logra a través del manejo e implementación de diferentes herramientas que la práctica y la teoría gerencial han venido elaborando en los últimos años

El propio concepto de cambio solamente se puede pensar desde una perspectiva de un liderazgo activo y resonante que genere lo que Hervé Seriéyx denomina "el desequilibrio dinámico del equilibrista", una forma de gestión que haga del cambio permanente y vertiginoso, una práctica cotidiana y aceptada socialmente en la empresa. El liderazgo de los Mandos Medios en el Contact se define primariamente, como el proceso de influir en el núcleo operativo para lograr los objetivos de la organización, o sea, lograr construir competencias dirigenciales que faciliten el cambio provocando un mejor desempeño organizacional.

El líder es básicamente alguien que está en movimiento, que genera acción…y esta acción es la condición humana básica, como dice la enorme filósofa judeoalemana de mediados del siglo XX, Hannah Arendt "… una vida sin acción ha dejado de ser una vida humana…actuar significa tomar la iniciativa, comenzar, poner algo en movimiento…el hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperar de él lo inesperado, lo infinitamente improbable…". Sabemos que las palabras improbable e inesperado son un tanto ajenas al pensamiento organizacional y de conducción de recursos humanos tradicionales. Toneladas de esfuerzo planificador se han generado y puesto en extirpar los comportamientos autónomos e imprevistos de la concepción sistémica de la organización. Pero no menos cierto es que los tiempos actuales exigen tal nivel de flexibilidad y velocidad de respuesta que se hace necesario comenzar a debatir la potencialidad de acciones que escapen a lo normal. Allí la mano del líder es fundamental ya que logra encauzar las disrupciones autónomas dentro de un proyecto general y común.

Sabemos que la palabra "líder" tiene lejanas reminiscencias medievales y que fue registrada por primera vez allá en los tiempos de Guillermo el Conquistador, ya hace más de mil años en las costas británicas; de allí su raíz anglosajona originaria, laedare, ha sufrido muy pocos cambios a lo largo del tiempo, y hoy toma un significado muy especial desde el punto de vista alegórico. En inglés antiguo leadare significaba "conducir a los viajeros por el camino", un camino que en la alta edad media era refugio de los peligros reales y los que inventaba la prolífica y temerosa imaginación del hombre. En esos momentos la necesidad del liderazgo surgía como una respuesta a la incertidumbre y peligros inherentes a la condición humana, como un servicio prestado a los viajeros que se animaban a romper las fronteras de la imaginación y aventurarse en los caminos de lo incierto.

El líder es aquel que puede mostrar el camino, que guía a los viajeros por las inciertas rutas… imagínense el año 1000 en Gran Bretaña. Ante todo poca densidad de población diseminada en pequeñas aldeas, cabañas de campesinos, pueblos rodeados de pequeños sembradíos y más allá el bosque, zona de caza, de recolección, pero también de salteadores de caminos, de monjes eremitas, y de toda una fauna fantástica imaginada por el temor del hombre y magistralmente retratada por la pluma de Shakespeare o de Sir Walter Scott. Muy de vez en cuando alguna ciudad, un pequeño burgo que comenzaba a señalar el inicio del cambio de los tiempos. El camino que lleva de ciudad en ciudad, de burgo en burgo, atraviesa no sólo esos campos, sino también el incierto bosque, el recinto del miedo. Aquí la tarea del conocedor del camino es fundamental. Será el que acompañará las caravanas de personas que van de ciudad en ciudad. Será el que les mostrará el camino seguro hacia la meta en medio de los peligros, reales o imaginarios del bosque. De ahí el leader.

Baqueano de un camino que todos ven como peligroso e incierto, nuestro moderno líder debe permanentemente marcar cuál es la meta deseada, la visión que empuja y coordina los esfuerzos individuales con los objetivos generales.
El líder debe construir hoy capacidad de organización que le permita adecuar estructuras organizacionales, cambiar mentalidades, delegar autoridad, compartir dirección y decisión, articular trabajo en equipo, comunicar eficientemente, motivar, etc.

En la actualidad la mayoría de las situaciones de dirección demandan una actitud pragmática, de adaptación y flexibilidad, de apertura a la incertidumbre, sobre todo para no temerle, para no quedar atrapados por la dinámica de aparente desorden que envuelve nuestros entornos organizacionales…

Pero no desesperemos… nuestra situación no es excepcional. Hacia 1513 Nicolás Maquiavelo escribe, en San Casiano Florencia, la que será una de las obras más influyentes y polémicas en la historia de las ideas políticas: "El Príncipe". En sus escasas pero fértiles e intensas páginas delinea toda una teoría de liderazgo para situaciones difíciles que de alguna manera nos tranquiliza ya que nos ayuda a comprender que no somos los únicos… "No me es desconocido que muchos tenían y tienen la opinión de que las cosas de este mundo son gobernadas de tal modo por la fortuna y por Dios, que los hombres con su prudencia, no pueden corregirlas, y que no vale la pena fatigarse sino que hay que dejarse gobernar por la suerte. La fortuna demuestra su dominio cuando no encuentra una virtud que se le resista" 

Para los renacentistas, Virtú y fortuna son los equivalentes de liderazgo y cambio, ya que la Virtú es definida como una magnitud de fuerza, de energía, de actividad humana política que transforma las condiciones en las cuáles nos desenvolvemos. La anima la voluntad de poder como medio y capacidad de llevar adelante una tarea, una organización. Por otro lado la idea de fortuna se asemeja a los modernos conceptos de azar y suerte, definidos como un conjunto de elementos que escapan a la voluntad humana y que son imprevisibles, fuera de nuestro control.

Maquiavelo establece toda una teoría del liderazgo que apunta que si nosotros creemos que domina la suerte y que todo está previsto de antemano, será imposible no ser presa fácil de la dinámica de los acontecimientos. Nos dejaremos estar porque es inútil que hagamos algo, convencidos del poder que tienen las profecías autocumplidas.

El líder, el Príncipe, es aquel que puede oponerle la virtud a la fortuna, y de esta manera dominarla; y la virtud será la moderna voluntad de hacer algo, de hacer las cosas, de tener un objetivo y luchar para conseguirlo, pero armados del conocimiento del entorno como forma de captar la evolución de la dinámica del caos. Maquiavelo no pensaba en un Príncipe de acciones temerarias e irresponsables que se lance ciegamente al torbellino de acontecimientos, sino por lo contrario, en un Príncipe que pueda leer claramente las señales que da la evolución del contexto.

Quizá podamos pensar aquí en un extraordinario cuento de Edgar Allan Poe que lleva por título Descenso al Maestromm y que narra, preciosamente, las peripecias de dos hermanos que son arrastrados por el temible remolino oceánico que azota los mares del norte. En su pequeña barca los hermanos se sienten condenados a la muerte y uno de ellos le dice al otro que lo único que pueden hacer es atarse al palo mayor y esperar que todo suceda como debe suceder, a lo cual el otro en primera instancia acepta, pero luego algo nace en él desde lo más profundo de su ser y despierta su instinto de supervivencia. Lo interesante es que este despertar de la necesidad humana de dominar lo que nos pasa no es irracional sino todo lo contrario. El segundo hermano se desata del palo mayor y se acerca al borde del bote para observar el entorno dramático y dantesco del torbellino, y las evidencias y señales que allí ve le van formando en su cabeza una idea de salvación. Observa detalladamente cómo los objetos cilíndricos que arrastra la tremenda fuerza de la naturaleza descienden más lentamente que los objetos de otra forma geométrica, y por lo tanto ejercen una resistencia mayor a la atracción fatal, entonces decide que a partir de esas observaciones tiene la información necesaria para intentar un acto que pueda salvar su vida. Se ata a un barril de los pocos que quedaban en la embarcación y le dice a su hermano que haga lo mismo, que esa sería la única manera de salvarse. El hermano atado a la pretendida seguridad del palo mayor se niega terminantemente ya que supone que es una locura dejar lo único seguro que existe en el bote para lanzarse por la borda a lo desconocido. Los intentos de convencimiento van menguando en intensidad según pasen los vitales y preciosos segundos y minutos hasta que el hermano atado al barril decide arrojarse por la borda al no tener ya más tiempo.

El corolario es estremecedor y simple: el que confió en la observación del entorno salvó su vida porque comprendió cómo funcionaba la dinámica del sistema en transformación, y de qué manera podía adaptarse rápidamente a la nueva situación de cosas, su capacidad de observación fue la virtú que le permitió salvarse. El otro hermano murió atado a la supuesta seguridad que le daba el palo mayor, enseñanza que venía acumulándose a lo largo del tiempo de experiencias navales, a veces como prácticas marineras, y otras como simples relatos marinos.

Lic. Gastón Minardi

Lic. En Ciencia Política. UNR. Diplomado en Comercio Internacional y Marketing Estratégico. Escuela Argentina de Negocios.
Posgrado en Ciencia Política y Sociología. FLACSO 2006 (cursando). Posgrado en Políticas Públicas y Desarrollo Local. FLACSO 1997-1998.
Es profesor de Postítulo en Recursos Humanos IESERH-UCA. Es Facilitador de la División de Telerecursos de Sesa Select para temas como Formación de Mandos Medios y Supervisores en Contact Center.
Es conferencista y capacitador empresarial en áreas de Gerenciamiento.
Es Capacitador de la Academia Nacional de Capacitación del Consejo Nacional de Federaciones de Bomberos Voluntarios para su Programa de Formación de Dirigentes.
Ha dictado, y dicta capacitación in company en diferentes empresas de la Provincia de Santa Fe.
Es Director de Relaciones Institucionales, Prensa y Comunicación de la Asociación Odontológica de Rosario.
Es Coordinador de la Escuela de Negocios del IESERH.
Fue asesor legislativo y actualmente asesora a comunas y municipios sobre gestión pública.
Fue consultor Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
Es consultor de APYME
Es consultor del Banco Interamericano de Desarrollo para el Programa COMPRAPYME de APYME.

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