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Psicodiagnóstico

¿De qué se trata un psicodiagnóstico?

27-02-2009

Verónica Abud

La psicología en su abordaje de la subjetividad humana, desarrolla prácticas de distinto orden: prácticas clínicas o llamadas terapéuticas, tareas de investigación, tareas de prevención, tareas de rehabilitación, prácticas psicodiagnósticas,  etc.

El  psicólogo  ocupa distintos lugares y  plantea encuadres diferentes  según la práctica que desarrolle y según el marco teórico conceptual  desde el  cual se sitúe: por Ej., asume  roles  de terapeuta, si junto al consultante, en este caso, paciente, se sitúan  desde la clínica, y se  abocan a un proceso terapéutico.

En el caso de que el abordaje  persiga fines de exploración de la personalidad,  diremos que ambos actores se  instalan en un proceso psicodiagnóstico,  donde el psicólogo asume  la función de psicodiagnosticador, y el sujeto la de diagnosticado.

Como toda práctica psicológica supone la participación  comprometida de ambos, el consentimiento y la predisposición  del sujeto dispuesto al trabajo, y el soporte transferencial que implica que otro sujeto, el diagnosticador esté allí, acompañando y  orientando la tarea.

Las prácticas psicodiagnósticas se desenvuelven  en un tiempo  previamente acordado, no muy extenso, son  algunos encuentros de trabajo, llamados entrevistas psicodiagnósticas, pueden ser de 1 a 5 ó 6.
Su objetivo es preciso e inequívoco: se aboca a la exploración de la personalidad, del modo de ser y funcionar de  esa persona,   cómo es, qué le pasa y cómo vive lo que le pasa.

La naturaleza de este período de trabajo  consiste en la utilización de pruebas psicológicas  llamadas “tests”  destinadas a de traducir el universo, tanto  inconsciente  y profundo  como consciente y manifiesto en un lenguaje  interpretable, comprensible,  objetivable. Busca explicar  cómo es y funciona ese sujeto, a partir de las determinaciones conscientes e inconscientes que el psiquismo  plasma en ideas, sentimientos, emociones,  conductas, etc.

La situación de toma  y no sólo el contenido producido, el  modo como se responde a las consignas, el discurso utilizado, más lo que se dice o hace,   constituyen  indicios de cómo el sujeto acusa recibo de los estímulos  del mundo exterior y cómo responde, con qué grado de elaboración. Cómo el psiquismo compone  y participa de  la unidad  compleja y total  bio-psico-social que el ser humano es.

El psicodiagnóstico  se realiza por  pedido o derivación  de otros profesionales del campo psi –neurólogos, psiquiatras- ,  de  las instituciones educativas, las organizaciones laborales, los fueros judiciales,  en casos donde se hace necesario evaluar,  demostrar, comprender, predecir,  aspectos psicológicos de esa persona en  relación a su posición  de postulante, empleado, alumno,  procesado, etc.

El Psicólogo seleccionará de entre el repertorio de técnicas   las que considere adecuadas según lo que se deba investigar: inteligencia, personalidad, daño psíquico, competencias, déficit,  recursos, etc.
Las técnicas pueden clasificarse en grandes rasgos en:
Técnicas  Psicométricos:  abordan aspectos parciales  de la personalidad, a los cuales miden, evalúan y cotejan con datos y escalas  estadísticas. Estos rasgos pueden ser: capacidad intelectual, destrezas especiales, motricidad,  percepción. Por ejemplo: Tests de  inteligencia  como el Binner, Dominó, Raven, etc.; Test viso constructivos como el Bender, el Minnesota, Cuestionarios de Personalidad, etc.
- Técnicas Proyectivas o  de Personalidad: evalúan la personalidad como estructura global. A partir de un estímulo exterior  (estructurado, semi o inestructurado) se desencadenan en el individuo mecanismos inconscientes de proyección, cuya respuesta  estará determinada por motivaciones, ideas, actitudes, tendencias inconscientes. Se revela así el encastre exclusivo y singular que es la subjetividad de ese  individuo “único e irrepetible”, al decir de Allport.  La personalidad se refleja, se proyecta en el momento en que un individuo organiza o estructura una percepción.

Entre las técnicas proyectivas, se encuentran el T.A.T. (Test de Apercepción Temática) y su versión infantil el C.A.T.; el T.R.O. (Test de relaciones objetales) de Phillipson; las Técnicas Gráficas como el H.T.P. (dibujo de persona,  casa y árbol) y el Test de la familia , entre otros;  el Psicodiagnóstico de Rorschach., etc.

El  Test  de Rorschach demuestra ser de entre todos, de una riqueza y aplicabilidad óptima.  Da cuenta de  la  problemática vital,  conflictos, intereses, defensas,  y grado de perturbación, indicadores psicopatológicos, capacidad intelectual y modos de procesar la información, fantasías,  miedos y angustias. Brinda datos sobre  las capacidad de tolerancia de la frustración, manejo de ansiedades, control de impulsos, capacidad de demora de la descarga, fortaleza  del Yo, funcionamiento intelectual al servicio del desarrollo,  etc.  Es decir que brinda información sobre lo patológico, los  déficits, lo conflictivo, lo sintomático, pero también sobre los aspectos positivos,  las áreas libres de conflicto, lo más creativo, los recursos potenciales, los aspectos adaptativos al servicio del desarrollo  y la adaptación.

Para un sujeto, muchas veces, someterse a un psicodiagnóstico  despierta miedos respecto del uso  y destino  que se le dará  a la información obtenida, genera fantasías  de vaciamiento, y la suposición de que ha brindado información oque escapó a su control voluntario y consciente.
En este sentido,  debe quedar  en claro, que si bien el psicodiagnóstico revela una infinidad de información muy íntima, completa, y  valiosa, el psicodiagnósticador  hace reserva de todo este caudal  tomando sólo aquellos aspectos que le sean  requeridos para elaborar el informe, cuya naturaleza dependerá del ámbito desde donde proviene el pedido. Por ejemplo un informe para el campo laboral  abordará selectivamente sólo los aspectos que tengan incidencia en cómo esa persona podría desenvolverse en una tarea para la que puede se postula. Es un compromiso ético del psicodiagnósticador  preservar el  plus de información   que no es pertinente sin ser expuesta,  ni informada.
La información obtenida se encausa por dos vías: el informe y/o la devolución.
La devolución consiste en un tiempo donde el psicodiagnosticador da al sujeto algunas apreciaciones sobre lo que ese psicodiagnóstico  ha recavado:   puede ser al modo de reproducir  verbalizaciones, comentarios,  de traer a colación algunas respuestas, de dar ciertas interpretaciones, de correlacionar  test o partes de ellos con sucesos autobiográficos, o decires que circularon en las entrevistas previas, etc. La devolución ha de considerarse  no  a modo de oráculo, donde  el que  detenta un supuesto poder adivinatorio, lo  revela  sobre un sujeto pasivo, sino que constituye  un tiempo dialéctico de trabajo, donde ambos actores participan, y van  produciendo  elaboraciones a cerca de la subjetividad que se ha puesto en juego en esos tiempos incipientes de trabajo.

Cuando el psicólogo  realiza un psicodiagnóstico a quien es o va a ser su  paciente, es frecuente que realice una devolución oral,  somera o contundente, y que luego esa información sea retomada en la terapia, pues constituye un material producido en transferencia y  retrabajable en ella. Cuando el psicodiagnóstico es pedido por un tercero, debe ser objetivado en un escrito  -un “informe”,  cuyo aspecto formal, contenido y particularidades, dependerán de lo que ha sido pautado con el solicitante.  Es estos casos la devolución es infrecuente pues con la elaboración del informe cesa la intervención del psicodiagnosticador  y  la información pasa a manos del solicitante que dará curso pertinente al  material, por ejemplo, tomarlo como criterio solvente en la decisión para selección de personal. Sería sumamente interesante de tratarse de diagnósticos psicotécnicos -área laboral- que fuera posible   una breve devolución hacia el postulante, orientada a conocer mejor  cuales sus recursos, y  hacia qué tipo de oferta laboral puede orientar su búsqueda.

En un marco de respeto hacia el sujeto que participa de las técnicas, la experiencia de transitar un período psicodiagnóstico da al sujeto  la posibilidad de repensar sus producciones, de poder  abrir interrogaciones sobre lo que dijo, dibujó,  pensó,  vivió o sobre lo que omitió y descartó, sobre qué afectos le generó, que miedos, que ideas.
En este sentido amplio,  la experiencia del  psicodiagnóstico  propicia una ganancia subjetiva, la ocasión de repensar, de  reelaborar las  vivencias y con ello,  hacer  más comprensibles las determinaciones que  moldean  nuestro modo de ser.

Verónica Abud

Egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario en el año 1993. Profundizó sus estudios con orientación en la clínica psicoanalítica, abocándose luego a la especialización en psicodiagnóstico.

Matriculada en el Colegio de Psicólogos de la 2º Circunscripción de la Pcia de Santa Fé bajo el Nº 2142.

Es rorschachista, egresada de la  “Asociación de Rorschach de Rosario”, en el año 1992, con formación posterior en niños y Evaluaciones Neuropsicologicas.

Fue Docente Adscripta  en la Materia “Psicología y Psicopatología Clínica”  y Profesora Adjunta en la Materia “Psicología Evolutiva I ” “Psicología Evolutiva II “ de la Carrera de Licenciatura en Terapia Ocupacional de la UAI .

Ejerce como Docente Adjunta en  los “Cursos Sistemáticos de Rorschach”  y como Docente en los Cursos de Actualización para Rorschachistas de la Asociación de Rorschach de Rosario.

Actualmente ejerce el cargo de Vicepresidenta de la Asociación de Rorschach de Rosario (www.rorschach-rosario.com.ar).

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