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Liderazgo

Ejemplo... ¿de qué?

17-06-2005

Leonel Di Camillo

"¡Hay que dar el ejemplo!" Resuena una máxima bien conocida. "Haz lo que digo, no lo que hago" es una receta mediocre. Los gerentes exitosos son los que predican con su ejemplo. Al menos, eso es lo que se dice.

Nadie puede poner en tela de juicio semejante extracto de elementalísimo sentido común, de acuerdo. Sin embargo, cuando hablamos de "dar el ejemplo", surge inmediata la pregunta ¿de qué?

Para entender esto, clarifiquemos. "Dar el ejemplo" es encarnar un modo, una forma concreta de hacer las cosas. Literalmente es "las cosas se hacen así, por EJEMPLO (como las hace) Fulano". El ejemplo allí no es una historia que ilustra una teoría, es una persona que hace carne y hueso de lo que predica.

Según esto, se puede actuar ejemplarmente en cualquier ámbito: se puede dar ejemplo de cualquier actividad humanamente posible. Sin embargo, el ejemplo que incrementa la unidad organizacional es el propio de los líderes. La unidad hace que las organizaciones no se diluyan ante la primera borrasca. Si todo lo que mantuviese unidas a las personas que componen una organización fuesen premios y castigos, está claro que la mayoría no llegaría a ver el próximo amanecer. Los contratos son insuficientes, ¡si lo sabremos los argentinos!

Manipular una máquina de cierto modo es dar un ejemplo. Un ejemplo de la teoría de la tecnología respectiva. Este tipo de ejemplo -por sí solo- no cambia el grado de unidad de una organización (aunque sí hacen más fácil la aprehensión de habilidades). Que se presione el botón rojo después del verde no atrae ni repele a nadie: las personas no se organizan por esto. Además, este tipo de ejemplaridad se extiende sólo en el subgrupo que maneja la botonera, para el resto de la organización, es como si nada hubiese sucedido.

Por el contrario, los ejemplos de los líderes son verdaderos focos infecciosos de las epidemias de unidad. Un líder es un ejemplo de persona-en-una-organización. Es quien sabe qué debe hacerse, sabe comunicar y motivar y -además- lo hace por buenos motivos, por valores valederos. Un líder es un estratega y un ejecutivo íntegro. Saber qué y cómo hacer son fundamentales para la ejemplaridad, tanto como las buenas intenciones. Si falla alguno de estos componentes, no puede haber líder y su ejemplo se diluye en los anticuerpos de la inercia que nos mantienen en la rutina. Sobran ejemplos de brillantes estrategas que fallaron en comunicar o motivar. También de quienes, exhibiendo además destreza en estas últimas, por no ponerse al servicio de los demás, terminaron sin demás que les sirvan...

¿Por qué incrementa la unidad el liderazgo? Sencillo, si vamos a pasar 48 horas por semana -o, como, de hecho, sucede, muchísimas más- trabajando al lado de alguien, ¿a quién habremos de elegir? ¿A quien sabe qué, pero no cómo? ¿A quién sabe un cómo de no se sabe qué? ¿A quien sabe qué y cómo, pero que no le importa si con ello perjudica a otros? ¿O a quien no perjudica, pero no sabe ni qué ni cómo? A menos que nos agrade buscarnos problemas, escogeremos trabajar junto a quien sabe qué y cómo hace lo que hace, y que, por si fuera poco, lo hace para los demás. En este caso, estamos eligiendo trabajar junto a un líder. En este caso, la unidad surge del liderazgo mismo... La epidemia tras el foco infeccioso.

Entonces, cuando decimos que debe haber ejemplaridad en las organizaciones, no expresamos más que la necesidad de la existencia de liderazgos. Ser ejemplo es ser líder. Ser líder es ser el centro de gravedad de una organización, la razón de su unidad.

En definitiva, lo que los líderes ejemplifican es liderazgo. Y el liderazgo no sólo une, sino que -en tanto que ejemplo- se propone como modelo. Los gerentes exitosos, que organizan personas por sus cualidades de liderazgo, son duplicados en tanto que ejemplos. Así, un gerente propone unidad con su liderazgo y lo multiplica -en otros- con su ejemplo (los demás le copian y la unidad se refuerza).

Por esto cuando alguien pregunte ¿ejemplo de qué? ¿De pensar, de decir, de hacer? Responderemos: ¡de todo! El verdadero ejemplo es completo: el de un líder que une y multiplica unidad.
 
Lic. Leonel Di Camillo

Brevísima reseña curricular:
 
Licenciado en Ciencias Empresariales, Universidad Austral.
Miembro de la Cátedra de Recursos Humanos de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.
Facilitador de Talleres de Conducción para Mandos Medios.
Asesor de empresas.

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