Todos los empleos de Rosario y sus alrededores

usuario

Solamente Postulantes
Usuario (e-mail):
Contraseña:
 

Liderazgo

Promover el liderazgo

29-09-2005

Leonel Di Camillo

El presente es una pieza de divulgación basada en mis investigaciones acerca una característica importante del liderazgo: el tiempo específico cuyo ejercicio insume.

- "¡Debemos promover el liderazgo!"

Concluyó, contundente, en la cena anual de la Compañía, su Gerente General. Colaboradores, invitados y accionistas, todos, aplaudieron. Su lógica era incuestionable: si el liderazgo es clave ¿cómo no promoverlo?

Sin embargo, cuando los aplausos menguaron, un ignoto gerente operativo se atrevió a levantar la mano.

- Allí, sí, Ud., el que tiene la mano en alto, adelante.

Dijo aquel Gerente General mientras hacía ademán de otorgar la palabra.

- ¿Sr. Gerente General, cómo promoveremos el liderazgo?

Preguntó tímidamente este gerente, sin seguir el protocolo, ni presentarse.

- ...

El Gerente General miró, con expresión desencajada, al Secretario de la reunión. Este último rápidamente agregó:

- Antes de pasar a las cuestiones puntuales, debemos seguir con la agenda. Ahora presentamos a...

La cena continuó como si la pregunta no hubiese sido formulada.

Es imposible encontrar una empresa que no declame el valor del liderazgo, que no diga promoverlo. A pesar de esto, es frecuente hallar que no hay sustento real detrás de esas palabras. Pero, ¿a qué obedece tal incoherencia? Ciertamente, la gran mayoría de los empresarios no son hipócritas, ¿entonces?

Hay razones muy concretas y reales que pueden dificultar -y mucho- "promover el liderazgo" en las empresas. Las organizaciones NO se desenvuelven en el campo ideal de los libros de los "Gurúes del liderazgo".

Promover el liderazgo dentro de una organización, significa otorgarle un espacio, que, en realidad, es un tiempo. Pero, lo único fácil de esto, es decirlo. Hay industrias, sectores empresarios enteros, en donde los obstáculos están incrustados en la naturaleza misma de las tareas. En estos casos, disponer de tiempo es un lujo: ¡El tiempo es dinero... mucho! Cuando el valor monetario del tiempo está exacerbado, nos encontramos en "industrias tiempo intensivas".

En las industrias tiempo intensivas, lo único que ocurre, es la producción del bien o prestación del servicio. Todo lo que no contribuye a hacer lo que debe hacerse -las tareas en cuestión- es eliminado. Cualquier interacción que no sirva, es, sencillamente, una pérdida de tiempo. No hay tolerancia con aquello que no contribuye al resultado objetivo del trabajo. La naturaleza de las tareas es tan demandante que no deja ningún "tiempo de sobra". Vamos de la puerta de la empresa, directamente a la mesa de trabajo, y viceversa.

Sin embargo, ¿es acaso criticable "la tiempo-intensividad" de ciertos sectores de actividad empresaria? Parece muy razonable que la gente no distraiga "el tiempo de la empresa" en asuntos personales, por eso es trabajo, y no juego, ni sociales. Pero entonces, lo único que las mantiene unidas -a la empresa- es el valor transaccional de lo que hacen, la ecuación costo/beneficio. No hay otro vínculo interpersonal posible en estos sectores.

Ahora bien, esa concepción centrada en lo objetivo del trabajo, pasa por alto la dimensión institucional de la empresa. Olvida que estas, son organizaciones humanas. Las empresas, son mucho más que un lugar donde se produce algo, son un espacio, y un tiempo de interacción. Interacción entre personas en donde se cimentan vínculos que van más allá de lo contractual. Uno de esos vínculos -y muy importante, por cierto- es el de liderazgo.

Cuando las empresas son reducidas a transacciones entre sus miembros, quedan a merced de los vaivenes de la economía. Nada evitará que desaparezcan en la próxima crisis. Si la relación costo/beneficio deja de ser aceptable para sus miembros, cada uno terminará, muy razonablemente, por su lado: lo que quedará será mercado, no empresa. Las empresas-instituciones, sobreviven mucho más allá de las depresiones económicas, porque están cimentadas en lazos mucho más fuertes. Estos son los que nutren los líderes.

¿Entonces una empresa tiempo intensiva debe resignarse a carecer de liderazgo? Sería un error si lo hiciese. Las tareas que allí se realizan no ofrecen, de suyo, momentos para que el líder actúe. Pero esto, lo único que significa, es que esos momentos dedicados a la forja de relaciones interpersonales deben crearse intencionalmente. No pueden darse por sentados, o suponer que habrán de suceder con ocasión de las tareas programadas. Abrir tiempos de interacción es permitir la acción del líder, y sólo así, "fomentar el liderazgo" dejará de ser un buen remate de discurso, para hacerse una verdadera realidad.

Lic. Leonel Di Camillo

Breve reseña curricular:
 
Licenciado en Ciencias Empresariales, Universidad Austral.
Miembro de la Cátedra de Recursos Humanos de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.
Facilitador de Talleres de Conducción para Mandos Medios.
Asesor de empresas.

Podés enviarle al autor tus consultas o comentarios referidos a este artículo escribiéndole a: columnistas@laboralrosario.com

Otros Articulos en esta Categoria

 


Términos y Condiciones
- Política de Privacidad - Script ejecutado en 0.004 seg - Desarrollado por 3TristesTigres.com
Copyright laboralrosario.com 2006. Marca Registrada.